martes, 12 de diciembre de 2006

31 minutos



31 minutos es un noticiero conducido por títeres, unos títeres mal hechos y feos si los comparamos con los cánones que nos ha impuesto Discovery kids. El programa hace gala, además, de una producción muy pobre y descuidada (hay escenas en las que podemos ver los brazos o las sombras de la gente que maneja los monos). Sin embargo, estas características, aunadas a una alta dosis de ingenio y creatividad, convierten al programa en una verdadera opción para los niños (tiene su éxito también con los adultos): frente a la ñoñez característica de los programas infantiles con pretensión de ser considerados educativos, 31 minutos no se toma en serio a sí mismo, y sin embargo, decide tomar muy en serio a los niños y tratarlos como lo que son: personas con grandes capacidades de pensamiento... Y es que hay en 31 minutos contenidos serios que, mezclados con la caótica vida interna del noticiero, educan sin sermonear o aburrir. Secciones como "la nota verde", a cargo de Juan Carlos Bodoque, o las aventuras del super héroe "Calcetínconrombosman" (¡sí! ¡es un calcetín con goggles de buceo!)" enseñan a los niños acerca de la ecología o los derechos humanos, respectivamente. Completan el reparto Tulio Triviño, el egocéntrico titular del noticiero; Policarpo Avendaño, el corrupto encargado del ranking musical; Juanín Juan Harry, el sufrido jefe de piso y que parece ser el único que trabaja en el programa, además de una serie de personajes a cual más de excéntricos, pero todos con personalidades bien definidas. Las canciones que forman parte del ranking musical retratan con buen humor y música pegajosa situaciones cotidianas de la infancia: la caída de los dientes de leche en "Diente blanco, no te vayas" de John Quijada, la pelota que se vuela al jardín de la vecina gruñona en "Señora, devuélvame la pelota, o si no, no sé qué haré" de Pepe Lota, El pasar demasiado tiempo viendo la tele en "Yo nunca ví televisión, y luego sí, pero después no", etc.
En 31 minutos se teje lo absurdo con lo solemne, la carcajada boba con la reflexión seria. Se trata, en fin, de un programa que nos demuestra que no todo es Disney, y que la falta de presupuesto no es pretexto para realizar programas de mala factura cuando se tiene creatividad. Una buena opción para aquellos que no quieren atrofiarle el cerebro a sus infantes con dinosaurios afeminados o engendros como los Teletubbies.
31 minutos se transmite en todo Latinoamérica a través de Nickelodeon, y en México por televisión abierta a través del canal 11 del Politécnico.

1 comentario:

·MaRySouL· dijo...

y es tal el éxito de éste proyecto que comenzó sin presupuesto que hasta una película saldrá a la luz en éste próximo año, después de casi 4 años de haber salido a la luz...
yo al menos me divierto tanto con tanto sarcasmo... es buenísimo éste show... bonita reseña.
Saludos!